Mi princesa elegida




DÍA 6 
El amor describe tu función 
Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos 
unos a otros. 
1 Juan 3:11 
Las personas de toda nación, tribu y lengua tienen algo en común: 
todas anhelan ser amadas. Es algo innato, puesto por Dios, dura toda la 
vida y se siente en lo más profundo del ser. «¿Alguien podría amarme, por 
favor?» es el clamor tácito de las publicidades, los programas de 
televisión, las revistas y las camisetas. Constantemente, nos esforzamos 
para que los demás noten nuestro valor y nos convaliden con su atención. 
Incluso nos entregamos a otra persona con la esperanza de recibir amor a 
cambio. Pero, irónicamente, las personas casi nunca dejan de concentrarse 
en sí mismas para satisfacer esta necesidad en los demás. Con egoísmo 
podemos aun pasar por alto esta demostración de amor hacia nuestro 
propio cónyuge; aunque también la necesita. 
Sin embargo, el amor es tu responsabilidad principal en el matrimonio. 
¿Acaso no hiciste un voto de amor para toda la vida en el altar? ¿No eres 
la persona a quien Dios otorgó el privilegio de llenar el tanque de amor de 
tu cónyuge? Y recuerda: cuando tu cónyuge menos merece tu amor, allí es 
cuando más lo necesita. No hay nadie en la tierra con una posición más 
estratégica ni con un mandato y un llamado más específico que tú para 
amar a tu cónyuge. 
ORACIÓN 
«Señor, gracias por el cónyuge que me diste. Enséñame a amar de manera que satisfaga 
sus necesidades y te honre a ti. En el nombre de Jesús, amén».

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