DÍA 14
El amor ofrece ayuda
Le haré una ayuda idónea.
Génesis 2:18
Seamos sinceros: los hombres necesitan ayuda. Intentan funcionar
solos, pero fallan constantemente. Dios le asignó a Adán una tarea
específica, pero sabía que para tener éxito, necesitaba una ayudante. El
título de la esposa «ayuda idónea» para su esposo no es una crítica, sino un
gran elogio. De hecho, Dios mismo se denomina nuestra ayuda (Salmo
124:8, NVI). Jesús dijo que su Espíritu era un Ayudador. Un hombre que
tiene una esposa dispuesta a ayudarlo a cumplir las tareas de Dios para su
vida tiene un tesoro invalorable.
El matrimonio es una de las maneras únicas de Dios de demostrarnos,
tanto al hombre como a la mujer, que no somos autosuficientes.
Necesitamos a nuestro cónyuge y no podemos cumplir los planes de Dios
para nosotros sin la ayuda del otro. Por eso las madres y los padres
solteros luchan con tanta desesperación para ser lo que necesitan sus hijos,
aunque a menudo también lo hacen con valentía. Cada función depende de
la ayuda del otro, y sin la provisión de Dios, resulta imposible que una
persona haga las dos tareas por sí sola.
Dios lo creó así. Quiso que uno de los propósitos principales de tu
matrimonio fuera ayudar a tu cónyuge. Incluso satisface tu necesidad
personal de saber que te necesitan.
PREGUNTAS
¿Eres una ayuda para tu cónyuge? ¿Cómo podrías bendecir hoy a tu cónyuge en un área
donde sabes que necesita tu ayuda?